La transferencia embionaria bajo anestesia

La transferencia embrionaria es el momento culminante en todo ciclo de fecundación in vitro. Se trata de un proceso delicado, que debe influir lo mínimo posible tanto en el embrión como en el endometrio de la paciente. En la inmensa mayoría de los casos no es necesaria ningún tipo de anestesia, ya que el proceso es totalmente indoloro.

El proceso fisiológico de la implantación es aún muy desconocido. En muchas ocasiones, a pesar de que la técnica de la transferencia embrionaria se desarrolle correctamente y los embriones transferidos sean de buena calidad, no se produce el embarazo.

Uno de los aspectos que podría influir en este proceso de implantación es el uso de anestesia en los casos en los que es necesaria. En estos casos, el protocolo anestésico usado es muy parecido al de la recuperación de los óvulos.

Como hemos visto en anteriores posts, el efecto del uso de anestésicos sobre la fertilidad de los óvulos durante su recuperación es poco conocido. Lo mismo sucede con la anestesia durante la transferencia embrionaria.

La primera dificultad metodológica es que las transferencias en las que es necesario recurrir a la anestesia son transferencias difíciles o muy difíciles, por lo que ese podría ser el motivo por el que las tasas de embarazo fuesen menores.

Hay varios estudios publicados hasta este momento sobre el posible efecto del uso de anestésicos como el propofol durante la transferencia embrionaria. En uno de ellos se comparó la tasa de embarazo clínico entre casi 200 mujeres, la mitad de las cuales había sido sometida a anestesia durante la transferencia embrionaria. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas.

Se calcula que aproximadamente un 5% de las transferencias embrionarias se clasifican como muy difíciles al existir una importante dificultad para pasar con la cánula de transferencia el cuello del útero y poder así depositar los embriones.

En estos casos, se puede recurrir a la dilatación del cuello e incluso a la histeroscopia. En otras ocasiones es suficiente con la realización de la transferencia bajo anestesia. El efecto sedante del propofol conlleva una relajación muscular que a menudo relaja el cuello del útero facilitando la técnica.

Hasta el momento, existían dudas sobre si el uso de este fármaco podría ser perjudicial a nivel de la implantación embrionaria. Estudios como este demuestran que tal efecto no existe. Por este motivo, se cree que en los casos en los que esté clínicamente justificado, se puede recurrir a la transferencia embrionaria bajo anestesia sin temer por un efecto negativo en la implantación.